Llegué contento a casa. Siempre quise una máquina de escribir.
La puse en el escritorio, la miré por todas partes, toqué sus teclas. Era... genial. Me sentí transportado en el tiempo. El sonido que siempre escuché por ahí, ahora era yo quien lo causaba. Estaba en mi casa. ¡Estaba bajo mi techo!
Fui por papel, café, y algo para comer. No me movería hasta escribir al menos una página.
Pasó una hora. Escribí unas cuantas líneas.
Pero esta vez, lo principal... que experimenté la magia de aquellas legendarias máquinas.


Hola, Iván.
ResponderBorrarSí, la emoción de sentir como nacen las palabras es toda una experiencia. Lo expresas muy bonito. Gracias.
Hasta pronto.
Hola Clarisa. Cómo estás
BorrarMuy agradecido de tu visita. Me alegra que haya sido de tu agrado.
Que tengas buena noche. Hasta pronto 🌃